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Los Tres Cochinitos

por Joseph Jacobs

Érase una vez,

Cuando los cerdos hablaban con ritmo,

Y los monos cantaban soprano

Y las gallinas picaban de gallo y los patos: ¡Cuac aquí, Cuac allá!

 

Érase una mamá cerda con tres cochinitos. Pero como no tenía la suficiente comida para alimentarlos, los mandó a que se buscaran su propia fortuna. 

El primer cochinito se encontró con un señor que tenía un manojo de paja y le pidió, "Por favor, señor, me da de su paja para yo hacerme una casa." El señor le dió de su paja, y el cochinito se fabricó su casita. 

 

De buenas a primeras, llegó un lobo y llamó a la puerta. "¡Cochinito, cochinito! ¡Abre la puerta!" "¡No!" le dijo el cochinito. "¡Ni por un pelito de mi bar-bar-barbilla!"

 

“Pues entonces,” dijo el lobo, “soplaré y soplaré y tu casa derrumbaré!” El lobo sopló y sopló, derrumbó la casa y se comió al cochinito. 

 

El segundo cochinito se encontró con un señor con una pila de palos y le dijo, "Por favor, señor, me da de sus palos para yo hacerme una casa." El señor le dió de sus palos, y el cochinito se fabricó su casita. 

Entonces, llegó el lobo y llamó a la puerta. ""¡Cochinito, cochinito! ¡Abre la puerta!" "¡No!" le dijo el cochinito. "¡Ni por un pelito de mi bar-bar-barbilla!"

 

“Pues entonces,” dijo el lobo, “soplaré y soplaré y tu casa derrumbaré!” El lobo sopló y sopló...y sopló y sopló y ¡SOPLÓ!!! Y por fin derrumbó la casita y se comió al cochinito. 

 

El tercer cochinito se encontró con un señor con una carga de ladrillos y le pidió, "Por favor, señor, me da de sus ladrillos para yo hacerme una casa." El señor le dio de sus ladrillos, y el cochinito se fabricó su casita. 

 

Así que llegó el lobo y llamó a la puerta. "¡Cochinito, cochinito! ¡Abre la puerta!" "¡No!" le dijo el cochinito. "¡Ni por un pelito de mi bar-bar-barbilla!"

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“Pues entonces,” dijo el lobo, “soplaré y soplaré y tu casa derrumbaré!” El lobo sopló y sopló...y sopló y sopló y ¡SOPLÓ y SOPLÓOOOO!!! Pero no pudo derrumbar la casa del cochinito ni con toda su sopladera.

Cuando se dio cuenta que no podía derrumbar la casa del cochinito soplando y soplando, el lobo le dijo, "Cochinito, sé donde hay un campo estupendo lleno de nabos ." "¿Dónde?" contesta el cochinito. "En la granja del Señor Herrero, y si estás listo por la mañana, paso a por ti y podemos ir a por buscar los nabos para cenar.” "Está bien," dijo el cochinito. "Estaré listo. ¿A qué hora?" "A las seis."

 

Bueno, el cochinito se levantó a las cinco y salió a buscar nabos. Cuando vino el lobo a las seis, le preguntó, "Cochinito, ¿estás listo?" El cochinito dijo, "¡Listo! Fuí a la granja y me regresé con mis nabos."

El lobo estaba enojado con el cochinito pero le dijo, "Cochinito, yo sé donde hay un manzano estupendo."

"¿Dónde?" contesta el cochinito. "En el Jardín Feliz" respondió el lobo. "Y si no me engañas, mañana a las cinco vamos juntos para recoger manzanas. 

 

Bueno, el cochinito se levantó a las cuatro y salió a buscar las manzanas, con la esperanza de regresar antes de que llegara el lobo. Pero tuvo que caminar más lejos, y tuvo que subirse al manzano. Así que, cuando el cochinito se estaba bajando del árbol, vio venir el lobo, lo que le dió mucho miedo.

Cuando llegó el lobo, le dijo: "¡Qué?! ‘Pero ya estás aquí?! ¿Están buenas las manzanas?" "Sí," dijo el cochinito. "¡Te tiro una!" Y se la tiró tan lejos y con tal fuerza que mientras el lobo la fué a buscar, el cochinito se volvió a su casa.  

Al día siguiente vino el lobo a casa del cochinito y le dijo. "Cochinito, hay una feria hoy en Villabella. ¿Quieres ir?" "Sí," respondió el cochinito. "¿A qué hora estarás listo?" "A las tres," dijo el lobo.  

 

El cochinito se marchó antes de la hora como siempre y fue a la feria. Allí se compró un mantequera enorme y cuando regresó vio al lobo llegar. Al cochinito le dio tanto miedo que saltó dentro de la mantequera lo que hizo que rodara loma abajo a tal velocidad que al pasar por delante del lobo, éste se asustó y huyó. 

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El lobo vino a la casa del cochinito y le contó de la mantequera que venía rodando por la loma y cómo se había asustado. "¡Ja!" dijo el cochinito. "¡Así que yó te asusté a tí!" ¡Era yo quien iba dentro de la mantequera que rodaba loma abajo!" Fui en la feria, me compré una mantequera, y cuando te vi, me metí dentro y rodé loma abajo. El lobo se enfureció y anunció que se iba a comer al cochinito y que bajaría por la chimenea para atraparle. Cuando el cochinito vió lo que hacía el lobo, agarró una olla enorme llena de agua y encendió un fuego. Justo cuando el lobo bajaba, el cochinito quitó la tapa. Dentro cayó el lobo y entonces el cochinito cubrió la olla con la tapa rápidamente, cocinó al lobo, y se lo comió para la cena. 

Y vivió para siempre feliz.